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“Honestamente podría decir que Kenhub disminuyó mi tiempo de estudio a la mitad” – Leer más. Kim Bengochea Kim Bengochea, Universidad Regis, Denver

Alvéolos

El término alvéolo se refiere a una cavidad o cuenco hueco en latín. Consecuentemente, existen diferentes tipos de alveolos en el cuerpo humano. Sin embargo, el uso más conocido del término alvéolo es para describir a los pequeños sacos de aire de los pulmones de los mamíferos, los que se conocen específicamente como alvéolos pulmonares.

Los alvéolos pulmonares son una especie de sacos de aire localizados en los extremos finales del árbol bronquial. Existen más de setecientos millones de alvéolos en cada pulmón, donde facilitan el intercambio gaseoso de oxígeno y dióxido de carbono entre el aire inhalado y el torrente sanguíneo.

Puntos clave sobre los alvéolos
Función Intercambio de oxígeno y dióxido de carbono a través de la membrana respiratoria.
Células alveolares Neumocitos tipo I (células alveolares escamosas con finas membranas, permiten el intercambio gaseoso)
Neumocitos tipo II (reparan el epitelio alveolar, secretan surfactante pulmonar)
Macrófagos alveolares
Membrana respiratoria Células alveolares escamosas
Membrana basal
Endotelio capilar
Contenidos
  1. Anatomía
  2. Histología
    1. Neumocitos tipo I
    2. Neumocitos tipo II
    3. Macrófagos alveolares
  3. Función
  4. Correlaciones clínicas
  5. Bibliografía
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Anatomía

El alvéolo pulmonar es un saco de aproximadamente 0,2 a 0,5 mm de diámetro. Estos alvéolos se encuentran al final de las vías aéreas pulmonares. A veces, la estructura de los alvéolos es comparada con la de una frambuesa o un racimo de uvas.

En un adulto promedio, cada pulmón tiene aproximadamente 480 millones de alvéolos (con rango de 274-790 millones, coeficiente de variación: 37%, también el número varía según el volumen total pulmonar de cada individuo), con una superficie interna combinada de 75 metros cuadrados aproximadamente, más o menos las dimensiones de una cancha de tenis. Cada alvéolo es a su vez rodeado por una red de capilares sanguíneos proveniente de pequeñas ramas de la arteria pulmonar.

La membrana respiratoria crea una barrera hematogaseosa entre el aire alveolar y la sangre, esta membrana está compuesta de células alveolares escamosas, células endoteliales escamosas en los capilares, y una membrana basal compartida. La membrana cuenta con un grosor de tan solo 0,5 milímetros, en contraste con los 7,5 milímetros de diámetro que tienen los eritrocitos (células sanguíneas) que pasan por los capilares.

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Histología

Neumocitos tipo I

Son el tipo celular más abundante de la superficie alveolar, cubriendo el 95% aproximadamente del área superficial, son células finas y amplias conocidas como células alveolares escamosas (tipo I) también como neumocitos. Las finas paredes de estas células permiten la rápida difusión entre el aire y la sangre, por lo tanto permiten el intercambio de gases en los alvéolos. El otro 5 % de superficie está cubierta de células alveolares cuboides (tipo II). Aunque las células alveolares tipo II cubran menos superficie, sobrepasan ampliamente en número a las células alveolares escamosas.

Cortes histológicos que ilustran los neumocitos tipo I (izquierda) y los pnemocitos tipo II (derecha)

Neumocitos tipo II

Las células alveolares tipo II (también conocidas como neumocitos tipo II) tienen 2 funciones: (1) reparar el epitelio alveolar cuando las células escamosas se encuentren dañadas, y (2) secretar surfactante pulmonar. El surfactante está compuesto por fosfolípidos y proteínas, y abrigan a los alvéolos y pequeños bronquiolos, lo que previene la acumulación de presión y colapso alveolar en el momento de la exhalación. Sin surfactante, las paredes de los sacos alveolares desinflados podrían colapsar entre sí como hojas de papel mojado, lo cual dificultaría mucho su llenado durante la siguiente inhalación.

Macrófagos alveolares

Macrófagos alveolares

Las células pulmonares más numerosas son los macrófagos alveolares (células del polvo), que se deslizan entre la luz alveolar y el tejido conectivo barriendo la superficie por medio de fagocitosis. Estos macrófagos fagocitan las partículas de polvo que escapan del moco en las porciones superiores del tracto respiratorio, así como otras partículas inhaladas (ej: polen) que no fueron atrapadas ni neutralizadas por el moco. Si los pulmones se encuentran infectados o con hemorragia, los macrófagos tienen la función adicional de fagocitar bacterias y células sanguíneas. Al final de cada día, 100 millones de macrófagos alveolares van a morir mientras suben por los conductos alveolares y a través de la escalera mucociliar para ser deglutidos en el esófago y digeridos como parte del proceso de remoción de impurezas de los pulmones.

Función

Cuando tomamos aliento durante la inhalación, la concentración del oxígeno entrante es mayor en el alvéolo en comparación con los glóbulos rojos. Por esta razón, el oxígeno dejará al alvéolo para ingresar a los glóbulos rojos (gradiente de presión)

Durante la exhalación, ocurre lo contrario. La concentración de dióxido de carbono es menor en los alvéolos en comparación con los glóbulos rojos, por eso, el dióxido de carbono deja al glóbulo rojo para entrar al alvéolo y ser exhalado.

Como estos gases son constantemente necesarios fisiológicamente y producidos para los procesos metabólicos y celulares del organismo, se hace extremadamente importante la existencia de un sistema de intercambio eficiente. La respiración posee entonces un rol regulatorio importante en el intercambio gaseoso.

Para dar un ejemplo, los cambios metabólicos en pacientes con cetoacidosis diabética (CAD) finalmente modifican los patrones respiratorios. Esto se debe a que la CAD resultará en acidosis metabólica, en la cual el cuerpo inicialmente actúa como un amortiguador (buffer) con el sistema amortiguador de bicarbonato. Sin embargo, una vez que la capacidad del cuerpo es sobrepasada y no puede sostener más la compensación de la acidosis, el único mecanismo compensatorio restante es la hiperventilación, con el objetivo de disminuir los niveles de dióxido de carbono mediante la exhalación (las formas extremas de hiperventilación son conocidas como Respiración de Kussmaul).

Para más detalles sobre la anatomía del alvéolo, echa un vistazo aquí:

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