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Glándula parótida

La glándula parótida es una glándula salival pareada ubicada en la zona preauricular (la región aplanada anterior al trago) en ambos lados de la cara. Es la más voluminosa de las tres glándulas salivales principales, las otras siendo la glándula submandibular y la glándula sublingual.

La parótida es una glándula de predominio seroso. Produce una enzima llamada α-amilasa (alfa amilasa), también conocida como ptialina, la cual es secretada en la cavidad oral, sitio en donde desemboca el conducto de la glándula parótida, también conocido como el conducto de Stenon. Esta enzima inicia la digestión química del almidón.

Este artículo discutirá la anatomía, histología y función de la glándula parótida.

Puntos clave sobre la glándula parótida
Definición y función La glándula salival más voluminosa, que produce secreción serosa conteniendo alfa-amilasa, jugando un papel en la digestión del almidón.
Ubicación Zona preauricular
Inervación Nervio glosofaríngeo (IX par craneal) por medio del nervio auriculotemporal
Irrigación Arteria temporal superficial, arteria maxilar, arteria facial transversa

Para conocer más sobre las glándulas salivales, mira el siguiente video donde podrás profundizar tu conocimiento sobre las mismas, su relación con las estructuras adyacentes e importancia en el sistema digestivo. 

Contenidos
  1. Anatomía
  2. Histología
  3. Irrigación
  4. Inervación
  5. Correlaciones clínicas
  6. Bibliografía
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Anatomía

La glándula parótida es de forma irregular, pareciéndose a una pirámide invertida. Se ubica dentro del lecho parotídeo, cuyos bordes o límites son los siguientes:

  • Superior: arco cigomático
  • Posterosuperior: conducto auditivo externo y rama de la mandíbula
  • Posteroinferior: proceso mastoides y porción distal de la cabeza mastoidea del músculo esternocleidomastoideo
  • Inferior: músculo esternocleidomastoideo
  • Anterior: músculo masetero

La glándula parótida se encuentra encapsulada dentro de la vaina parotídea (cápsula), la cual es la continuación de la capa de revestimiento de la fascia cervical profunda. La glándula consta de un lóbulo superficial y otro profundo, los cuales se encuentran divididos por el nervio facial (VII par craneal) y la vena facial posterior, quienes atraviesan la glándula. La glándula también tiene cierta cantidad de tejido adiposo entre ambos lóbulos lo que sirve como un cojín que facilita el movimiento mandibular. Es importante destacar que aunque el VII par craneal atraviesa a la glándula parótida, no es este nervio quien la inerva. Su inervación proviene principalmente del nervio glosofaríngeo (IX par craneal). Esto lo discutiremos más adelante en este artículo.

El conducto secretor de la glándula parótida se denomina conducto parotídeo (o de Stenon). Este se origina de la porción anterior del lóbulo superficial de la glándula y se extiende sobre el músculo masetero hacia la cavidad oral. Luego pasa a través del músculo buccinador hasta finalmente desembocar en la cavidad oral a nivel del segundo molar superior. La abertura del conducto tiene un mecanismo de válvula que previene el reflujo de aire hacia la glándula en momentos de presión intraoral aumentada (como por ejemplo cuando inflamos los cachetes).

Para complementar tu conocimiento sobre las glándulas salivales en general, revisa la siguiente unidad de estudio.

Histología

La glándula parótida es una glándula serosa exocrina que se encuentra cubierta por una cápsula de tejido conectivo. Su tejido se divide en estroma y parénquima. El estroma consta de tejido conectivo que divide el parénquima en lóbulos y dichos lóbulos en lobulillos. Los lóbulos están compuestos por una serie de acinos serosos que secretan la saliva por medio de un sistema de pequeños conductos excretores.

¿Acaso quieres saber más sobre la histología de la glándula parótida? Revisa la siguiente unidad de estudio.

Los conductos más pequeños se conocen como conductos lobulares, que drenan en los conductos intercalares, revestidos por células de epitelio cúbico. Los conductos intercalares se unen para formar los conductos estriados, los cuales contienen células cilíndricas o columnares en las paredes. El tejido conectivo circundante se encuentra poblado por células plasmáticas que liberan inmunoglobulina A (IgA). La IgA está ligada a proteínas en los acinos serosos y en los conductos intralobulares para poder ser secretadas a la saliva. Esto proporciona una protección adicional al huésped contra los agentes patógenos que puedan haber ingresado a la cavidad oral.

Finalmente, los conductos que tienen origen en cada lóbulo se combinan para formar los conductos excretores. Las paredes de estos conductos de mayor diámetro contienen aún más tejido conectivo y una distribución atípica de epitelio columnar o cúbico simple, columnar o cúbico estratificado, o pseudoestratificado. Estos conductos luego convergen entre ellos para formar el conducto parotídeo principal de Stenon.

Pon a prueba tu conocimiento sobre la histología de la glándula parótida con el siguiente cuestionario.

Irrigación

La glándula parótida recibe su irrigación por varias ramas de la arteria carótida externa. Estas son: la arteria temporal superficial, la arteria maxilar y la facial transversa (de forma indirecta). La temporal superficial irriga el aspecto superior de la glándula, mientras que la arteria maxilar irriga el aspecto medial. La facial transversa se origina en la arteria temporal superficial y no solo irriga a la glándula parótida sino también al conducto parotídeo y al músculo masetero.

Las venas maxilar y temporal superficial, que viajan junto a las arterias del mismo nombre, drenan la sangre desoxigenada de la parótida. La linfa es drenada a los ganglios linfáticos cervicales profundos superiores.

Inervación

La función secretora de la glándula parótida es regulada por las fibras parasimpáticas del nervio glosofaríngeo (IX par craneal). Estas fibras viajan por medio de un pequeño ramo del glosofaríngeo, conocido como el nervio timpánico o de Jacobson. Este nervio participa en el plexo timpánico del oído medio, del cual surge el nervio petroso menor. Además, el nervio timpánico hace sinapsis en el ganglio ótico emitiendo las fibras parasimpáticas postganglionares que se unen al nervio auriculotemporal. Finalmente, el nervio auriculotemporal alcanza la parótida y la inerva.

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“Honestamente podría decir que Kenhub disminuyó mi tiempo de estudio a la mitad” – Leer más. Kim Bengochea Kim Bengochea, Universidad Regis, Denver

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